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Estimulación ovárica

18 agosto, 2016

La estimulación ovárica se nos presenta como una de las opciones terapéuticas para las mujeres con dificultades en la ovulación, o bien como condición previa a las técnicas de reproducción asistida humana.

La función reproductiva de la mujer está mucho más desarrollada y es más compleja que en el hombre, requiriendo de la integridad funcional y anatómica de un eje que va desde el mismo centro del cerebro al introito de la vagina. Si tenemos en cuenta que en ella tiene lugar la fecundación (unión de los gametos femenino y masculino) y  la concepción de un nuevo ser, esta afirmación podría resultar obvia. Pero, sin miedo a equivocarnos, el entramado que lleva a la producción y liberación de su propio gameto –el óvulo- está también rodeado de una mayor complejidad que en el varón.

En el proceso de la ovulación podríamos distinguir una fase de desarrollo y crecimiento del óvulo y otra de ovulación propiamente dicha, con la liberación del óvulo maduro fuera del ovario, hacia la trompa de Falopio, donde tendrá lugar el encuentro con el espermatozoide y la fecundación. El primer proceso, el de crecimiento y maduración ovocitaria, se produce dentro de una estructura ovárica llamada folículo y se trata de uno de los mecanismos más fascinantes de toda la Biología.

Sin ir más lejos, las hormonas que mantienen los atributos femeninos y proporcionan las condiciones óptimas para el desarrollo inicial del embarazo, se producen a la vez que el óvulo va madurando. A su vez, cualquier alteración en el estado de salud de la mujer o la influencia de sustancias dañinas procedentes del exterior (radiaciones, fármacos, tabaco, etc) pueden interferir en este delicado engranaje.

Como decíamos al principio, existen varias situaciones patológicas, generalmente en el contexto de determinadas enfermedades endocrinas, que bloquean el desarrollo ovocitario y dificultan la ovulación y el embarazo. Para ello se han diseñado pautas de tratamientos médicos que las corrigen de una manera individualizada, atendiendo a la causa concreta que las origine. El principal fármaco empleado para este fin, y aún en la primera línea terapéutica para muchas guías de práctica clínica, es el citrato de clomifeno. Su uso se nos presenta cómodo –se administra por vía oral- y está generalmente libre de efectos secundarios importantes, aunque debe ser un médico quien lo prescriba, determine la dosis adecuada y controle sus riesgos y beneficios.

Estimulación ovárica

En una segunda línea de medicamentos empleados en la estimulación de la ovulación, existen preparados que simulan las acciones de las hormonas cerebrales que regulan el ciclo ovárico, principalmente la FSH. Son fármacos mucho más modernos y sofisticados que el citrato de clomifeno, empezando porque la vía de administración es casi siempre parenteral. Como también apuntábamos al principio, estos mismos fármacos son elegidos habitualmente en el preámbulo a una técnica de reproducción asistida, porque con ellos los resultados finales de estas ayudas a la concepción son mucho mejores. Además, como era de esperar, su dosificación y control en la estimulación de la ovulación requieren de una mayor destreza por parte del médico; una monitorización que exige un continuo balance entre riesgos y beneficios, y que debe estar alerta a posibles interferencias con otros trastornos hormonales.
Carmen Mendoza
Especialista en Reproducción Asistida.


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